19/02/2009

Lo que significan las Itacas

A lo largo de mi trayectoria como lector, pocas cosas me han emocionado tanto como ciertos pasajes de La Iliada y La Odisea que por extraño que pueda parecer, termino siempre por conectar con episodios de mi propia vida. Por tal motivo, no es casualidad que a la cabeza de este blog esté inscrito el verso sobre Ítaca que se le atribuye a Konstantine Kavafis.
Hace algunos días me tope por casualidad con la traducción original del poema completo de Kavafis. Más allá de lo cursi -y hasta cierto punto evidente- que para un lector moderno puede resultar la metáfora del poeta alejandrino, la noción de Ítaca como aspiración, como puerto de llegada y trayecto a la vez, sigue resultando atractiva. Aunque si se trata de ser sinceros a mí me seduce más la idea de la Ítaca que nunca fue, la que se idealizó tanto durante la travesía, que poco o nada puede ofrecer al viajante. La que niega riqueza, pero brinda a cambio paz y sabiduría. La Itaca de la eterna promesa incumplida. La del anhelo enraizado en la fe. El hogar, a secas, para quien lo ha dejado todo. La Itaca querida.
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Itaca
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Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni a fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante tí los pone.
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Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.
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Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
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Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
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Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.

16/02/2009

El recuento de los daños

Fue un placer enorme encontrarme con Rodrigo en el DF, después de casi diez años de no vernos, y charlar como si el tiempo no hubiera pasado de largo. Compartir con Bethza y Karla un delicioso vacío argentino, y platicar de amigos comunes, de literatura y de viajes (azar objetivo, a final de cuentas). Lindo también, conocer la casa de Nacho y Pilar y disfrutar un poco de esa boda que se me negó el año pasado por culpa de la crisis.
El resto del fin de semana, bien podría olvidarse. Excepto quizá, el abrazo del domingo, ya en casa. Un gesto que curó todo o casi todo (debo reconocer que aún hay cosas que duelen).

13/02/2009

¿Dónde está William Wallace?


La imagen que encabeza este post desmiente a todo aquel que alguna vez pensó que las guerras con arco y flecha eran cosa del pasado. La instantánea fue tomada al oeste de Kenya en el campo de batalla donde dos tribus se disputan el control político de una región. La foto -una de las ganadoras del Word Press Photo 2008- es una prueba más de lo ajeno que resulta África a nuestros ojos. De la indiferencia hacia un continente que ha sido saqueado durante siglos. Y de las realidades cotidianas que superan cualquier ficción.