25/11/2008

Y ahora pa' dónde


Buscando un lugar en el mundo, nos debatimos entre lo ideal y lo práctico....
PD. Este post bien podría llamarse: Un boleto de avión, tres meses libres y una cuenta de bancaria en proceso de extinción...

11/11/2008

Los pies sobre la tierra

Juan dice que hay que no hay que esperar nada. Yo me aferro a que se debe esperar lo mínimo. Nacho, por su parte, siente que debe esperarlo todo. Parecemos como la escala evolutiva, pero al revés. Vamos de lo más a lo menos y en la ruta de la frustración, parece imposible revertir el proceso.
Hoy por la mañana el tema salió a la plática con Myriam. Y luego, no sé cómo, se habló de las prioridades. Cuáles son las cosas importantes, cuáles las imprescindibles.
Mira que a veces hace falta una conversación de esas para poner los pies en la tierra. En cosa de media hora pasé de considerarme un realista consumado, a sentirme un tipo de lo más candoroso y crédulo. En el afán de no clavarse en la textura, mejor le paramos. Pero yo no puedo dejar de darle vuelta al asunto.
Hasta el momento un par de ideas se me ocurren. 1) O bien soy feliz con poco; 2) O bien lo poco que tengo me hace feliz. Y aunque me parece más atractiva la segunda opción, creo que lo valioso del ejercicio está en reconocer no sólo el terreno que se pisa, sino la forma y la fuerza con la que se pisa. Por lo demás, no me interesa complicarme con el viejo dilema del vaso medio lleno o medio vacío.

04/11/2008

Casi nunca


Hace ya algunos meses, Daniel Sada nos compartió a algunos de sus allegados el borrador de su última novela. A pesar de haber leído casi toda la obra completa de Daniel y de ser testigo lejano, de la escritura de sus dos últimos libros (Ritmo Delta y La duración de los empeños simples) la inminencia de una nueva novela me generaba una expectativa inusitada. Y es que a decir del propio Daniel, se trataba de su trabajo más personal, y por tanto, el que más le había costado trabajo escribir.
Conocedor de ciertos detalles de la ficción que cabalgaban paralelos a la vida del autor, devoré con fruición –casi de una sentada- la versión electrónica de esa novela, apenas llegó a mi correo.
Desde siempre he considerado la literatura de Daniel como una apuesta arriesgada por el lenguaje y por el humor (lo cual, en un medio tan conformista como el literario, donde nadie arriesga nada, es por sí mismo, un gesto que se agradece); sin embargo, fue hasta que terminé de leer la última línea de su novela, que me quedó claro de qué va esa obsesión -casi diría testarudez- de Daniel, por exprimir a full cada palabra, por trabajar el fraseo hasta el cansancio, por asumir un punto de vista no convencional (y por eso muchas veces incomprendido), y sobre todo, por resistirse al facilismo de los temas de moda. En una sola idea: por ser siempre Daniel Sada, y no otro, el que escribe.
Hoy por la mañana me enteré por los diarios que la última novela de Daniel –esa que leí hace tiempo en un archivo de word en mi computadora- ha sido la ganadora del Premio Herralde de Novela 2008, posiblemente el galardón editorial con más prestigio en el mercado de habla hispana. Desde que me enteré de la noticia me siento feliz y emocionado. Primero, claro está, por Daniel. Pero también por la literatura, que gana con este premio un autor diferente.
Está por demás recomendar la novela de Daniel Sada que próximamente saldrá publicada por Anagrama bajo el sugestivo título de Casi nunca. No se la pierdan.
Es, de verdad, una joya.