21/03/2012

Bitácora de investigación III


La tarea del investigador no termina con un libro o una ponencia.
Es justo ahí donde apenas comienza. 
Donde las dudas se hacen más grandes, donde los fenómenos se hacen más inasibles, donde se intuye la imposibilidad de aprehender en su totalidad al "otro".
Saber que se sabe menos, es el destino cruel del que indaga.

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